QUISIERON DROGAR A LA MAMA PARA QUITARLE A SUS HIJOS

 

La madre se resistía y gritaba, una de las delincuentes quiso taparle la boca, pero Celia Choque sacó fuerzas de donde ya no tenía y logró deshacerse de ambas, para correr hasta la ventana y pedir auxilio a gritos.

 

“¡Ayúdenme, quieren matarme!”

 

La fortaleza y la reacción inmediata de una humilde madre de pollera que vende manzanilla en la calle, evitó que dos mujeres le robaran a sus hijos cuando ambas quisieron dejarla inconsciente obligándola a inhalar formol en un trapo. En medio de la lucha, la madre logró pedir auxilio por la ventana de la casa en la que la encerraron y unas transeúntes la socorrieron.

Celia Choque, una mujer que se gana la vida vendiendo manzanilla por las calles, acompañada de sus tres hijos, Alejandro de 5 años, Gregoria de 2 años y una bebita de 5 meses cargada a su espalda, vivió una pesadilla ayer cuando dos mujeres la abordaron en plena vía pública y la invitaron a ella y a sus niños a comer pollo en su vivienda, ubicada en la avenida Aniceto Arce 614, casi Papa Paulo.

La humilde madre, que gana apenas para comprar un plato de comida para compartirlo con sus hijos, aceptó la invitación confiando en las buenas intenciones de las dos mujeres. Al llegar a la casa, una de las “benefactoras”, llevó a dos de los niños a una habitación para que comieran, mientras la otra condujo a la madre y a su bebita, a un cuarto que tenía una ventana que daba a la avenida.

Luego de conversar sobre los niños, mientras esperaban los pollos, Laura Tapia Vilaseca de 25 años, tomó un trapo empapado en cloroformo y tomó de sorpresa a Celia Choque, colocándole el paño en la nariz, para “dormirla”.

La cómplice, Laura Condo Rioja de 18 años, ayudó a Tapia porque la madre se resistía y gritaba. Quiso taparle la boca, pero Celia Choque sacó fuerzas de donde ya no tenía y logró deshacerse de ambas, para correr hasta la ventana para pedir auxilio a gritos. “¡Ayúdenme, quieren matarme!”, gritó la mujer.

Funcionarias de Pro Mujer, organización que tiene su oficina al lado del domicilio, oyeron los gritos de Celia, salieron, vieron el rostro desencajado y lleno de miedo de la mujer y tocaron la ventana para ver qué ocurría. Las dos mujeres intentaron desacreditar a su víctima, diciéndoles a las señoras que “la cholita está loca, no le hagan caso”, pero las funcionarias no les creyeron e insistieron en que la dejaran salir, mientras llamaban a la Policía.

Las mujeres fueron aprehendidas, mientras Celia Choque salió con sus tres hijos de la casa, aliviada y decidida a nunca más poner en riesgo su vida y la de sus hijos, por un plato de comida. En primera instancia, una de las raptoras estaba a punto de confesar para quién trabajaban, pero su compañera le dio un codazo y dijo que “sólo” querían reemplazar el hijo que perdió una de ellas, hace tiempo.

En la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), Laura Tapia Vilaseca dijo que no podía tener hijos, debido a un trauma en el útero y que estaba desesperada por ser madre, por lo que se le ocurrió la idea de “dormir” a una madre que, por su condición económica no puede atender bien a sus niños, para llevarse a uno de ellos.

 

Consultada sobre qué haría con la madre, cuando despertara y viera que uno de sus hijos faltaba, sostuvo que la convencería de que se lo dejara. Empero, estas versiones, que rayan en la ficción, podrían esconder otros motivos más oscuros, como el tráfico de niños o de órganos, pues nadie conocía que la humilde mujer y sus niños habían entrado a la vivienda particular que alquilaba Laura Tapia.

 

De inicio, las dos aprehendidas serán imputadas por el delito de trata, en su modalidad de tentativa de adopción ilegal.

 

http://www.opinion.com.bo

 

Fuente Alianza por tus derechos

Red NO a la Trata
- Argentina

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